
En Perú, el género visual kei y sus respectivas variantes no son tan conocidos ni difundidos, ya que la cultura japonesa se considera primordialmente por sus productos más comerciales y no indagan en caracteres más específicos. Sólo un pequeño grupo humano mantiene las prácticas propias de este género y va convirtiéndose en su estilo de vida. Un ejemplo de ello, es la banda integrada por los entrevistados, quienes se caracterizan por ser “eroguro kei” y quienes, en sus argumentos se extraen similitudes que revelan la pertenencia en su vida diaria por este género musical; así, sus planes a largo plazo difieren del resto de peruanos, ya que se focalizan en volverse profesionales con su banda de música; aunque a la vez ser ciudadanos activos con sus respectivos trabajos profesionales. Sin embargo, no han sido completamente absorbidos, pues saben adecuarse a cada ambiente y no imponer sus intereses sobre los demás, sólo hacerse respetar y a la vez, culturizar un poco más a los que conforman su alrededor. En lo que respecta a su entorno familiar, queda claro la aceptación por parte de los miembros filiales, ya sea por imposición de los mismos o por poseer una mente abierta capaz de aceptar gustos y estilos de vidas "excéntricos" y hasta "alienados". De esta manera, la tribu urbana estudiada es un grupo humano no tan cerrado, ya que sabe acoplarse e interactuar con personas que valoran esta fusión cultural (peruano y japonés). En años posteriores es seguro que subgéneros como el eroguro kei se expanderán por el territorio peruano y los mismos ciudadanos lograrán respetarlos e identificarlos, pues aún no logran discernir de estilos como el emo o punk.










